Print

Capítulo VII del Libro “Así Nacimos” ANMTNRS (1966-2016)

Rodolfo Rodriguez “El Pana” (1952-2016)

No se podía rematar estas líneas, sin aludir a un Matador de Toros de Apizaco, Tlaxcala, México Rodolfo Rodriguez, que nos dejó el pasado 2 de Junio del presente. Miembro del Comité Directivo de nuestra casa (2014-2016) y que caló muy hondo su toreo en nuestro pueblo mexicano. El correr del tiempo, lo colocará en su autentico sitio y la afición con devota esperanza aguardará a que llegue el sucesor…

Siempre a finales de cada mes, estaba un par de días en la asociación; Si llegaba algún contrato de España, Portugal o Francia, aprovechaba para llevarlos al Consulado correspondiente. Iba a “tomar el café” con sus colegas de Mixcoac.

Tenía 8 años de haber realizado un cambio radical en su vida privada. Ahora un hombre muy ordenado y siempre te hablaba de su esposa e hija americanas y de su ilusión de confirmar en Madrid.. “Aunque me mate un toro”. Hacía su ejercicio tempranero y volaba a almorzar al mercado de San Pedro de los Pinos.

Un par de ocasiones, me acompañó a la biblioteca de la UNAM y conoció el primer capítulo de este ensayo y opinó:

“Paquito Redobles; Menos adornos y ve más al grano… Para que te crean”.

Estuvo 33 días en hospitales (Torreón, Beneficencia Española. Guadalajara, Hospital Civil Nuevo). Científicamente apoyado por dos estupendos doctores: Jorge Galván y Francisco Preciado, que aparte de su profesión, tienen una gran vocación taurina. Sus Hermanas Marina, Estela, Leticia y Martha, junto con su hermano Francisco, mostraron no un amor, sino una devoción hacia “El Pana”. Sin lugar a dudas, esa fraternidad entre los Rodriguez González tuvo que haber sido generada por Doña Alicia “Super Star”.

En esa circunstancia de angustia entendí a un Rodolfo Rodriguez “El Pana”; que taurinamente había nacido, el 9 de Septiembre de 1977, en la novillada celebrada en La Plaza México, donde Jose Antonio Ramírez “El Capitán”, había realizado a “Pelotero” de San Martín una faena de locura artística. Donde, antes, cuando salió al ruedo el hermoso novillo de “Chafik y Miaja”, un torerillo de la legua le había endilgado 3 afarolados de rodillas, con su muletilla deshilachada… Y se empezó a hablar del Panadero, lo había visto la jerarquía taurina. Para estas locuras, ya tenía sitio. En la feria de su terruño Tlaxcala, en la Plaza ahora Jorge “El Ranchero” Aguilar, había estado escondido en un toril y cuando le dieron el “pitazo” sus cuates, toreaba de rodillas a un toro de Manolo Martínez… ¡Y la banda de música, le tocaba una Diana! Nacía así, no solamente un torero, sino un héroe taurino.

Al no ver claro, hizo huelga de hambre en las afueras de “La México” y finalmente el doctor Gaona lo anunció en una sexteta, en la temporada de 1978, el 6 de agosto. A “Reyezuelo” de Santa María de Guadalupe, le cortó las dos orejas. En una faena, diferente a todas, como si fuera de otra época, Se hizo el amo de “La México”, toreó 11 novilladas y el festival de “Gamucita”, donde vestido de “Chinaco”, en un derechazo recibió una cornada muy grande, por un novillo de Almeya. Importantes y apasionados fueron sus enfrentamientos en el ruedo con el maestro Cesar Pastor, al que apodaba el “Borreguero”.

Nuestro Pana, proviene de la cultura del esfuerzo a tope: Huérfano de padre a los 3 años, cursó primaria y a trabajar pronto, para apoyar a su madre. Vendió gelatinas, sepulturero y el oficio que le daría el nombre artístico, panadero. Gran autodidacta, hablaba muy bien inglés y francés.

Tomó la alternativa en La Plaza México el 18 de Marzo de 1979, teniendo como padrino al maestro Mariano Ramos y de testigo al matador Curro Leal con toros de Campo Alegre.

“El Pana”, iba contra el mundo. Estaba en total desacuerdo con el desarrollo social de todas las cosas en México, más en lo taurino. Quizo ejercer alguna influencia, desde la antesala, no desde la sala donde están las directrices.

Tuvo grandes diferencias con las figuras de su época y empresarios. Su desesperación y dolor los mitigó con el alcohol y mujeres.

Detrás de la personalidad del “Pana”, hay un hambre extremadamente valiente y paciente. Un gran triunfo en su vida fue el haber superado el alcoholismo (2008). Se prepara para su despedida en la Plaza de Toros México, 7 de Enero del 2007 con toros de Garfias. Le borda su toreo a “Rey Mago”, faena que brinda a las “damiselas, suripantas, buñis que mitigaron mi sed...” Y decide seguir en la brega ganando un buen dinero.

Era el tercer día, que al maestro Rodolfo, se le habían quitado un alto porcentaje de sedantes. Su hermana Marina me dijo:

-“El Pana” quiere hablar con usted.

Ya pasaban de las ocho de la noche y había terminado el tiempo de las visitas a terapia intensiva, en el hospital de la Beneficencia Española de Torreón. Conseguimos el permiso, me alisté y fui recibido con esa sonrisa picarona de nuestro maestro “Panadero”. Empezó lentamente a abrir su boca e intentar decirme algo, no lo pude descifrar, hasta que el alto y fornido enfermero coahuilense, me dijo:

-Señor, dice, Paco hasta el final…

Rodolfo, creó al “Pana”, que decía; Lo que todos pensamos pero no lo decimos, el valiente espontaneo, dispuesto a enfrentar cualquier tribulación, intentar destrozar la vida para no sufrir más, amar a las putas y estar siempre erguido y con el capote saltillense mexicano, liado.

Atrás de todo este telón, se encontraba un hombre valiente y digno: Rodolfo Rodriguez González